Sabor a haiku es el mejor título para un poemario no escrito en lengua japonesa, y publicado en el siglo XXI, por si sus poemas no cumplen las oficiales características que todo haiku debería tener, que, por lo visto, son nada más que tres. Es atractivo y produce una natural y suave salivación en la boca como si estuvieses oliendo los efluvios de tu plato favorito cocinado por tu abuela; sus poemas no te dejarán indiferente.
CONVERTIRSE EN HAIJIN
Convertirse en haijin, en escritor de Haikus, es algo realmente especial. Es una comunión íntima y simbiótica, en mi caso, ¡cómo no!, con la Madre Naturaleza pues la inmensa mayoría de los Haikus que he escrito tuvieron su origen en pequeños-grandes detalles que la Madre Naturaleza y el Padre Universo nos ofrecen en todas sus extensiones y que sedujeron, por diferentes motivos, mi intelecto.
Es simbiótica porque recibes y das y ese recibir y dar es beneficioso: recibes esencia completamente natural y das palabras-esencia, las cuales, a su vez, beneficiarán al lector en el momento de la lectura ya que le estás «regalando» un pedacito de esencia.
La esencia es algo sumamente importante. Nunca podrás comprarla, no se vende en ningún mercado; como todo lo sumamente importante no tiene precio.
Un haijin no es haijin con su primer Haiku: debes escribir varios Haikus para poder considerarte un escritor de Haikus. Tienes que haber experimentado el proceso creador varias veces y considero que esos procesos creadores permanecen en ti y cambian tu visión del mundo.
Las características básicas que definen a un buen haijin son la observación, la capacidad para sintetizar y el saber aprovecharse de una inesperada inspiración que, muchas veces, surge. A estas tres características básicas debo añadir dos muy personales que son la predisposición y el acecho.
Un haijin es una persona que arriesga pues no es nada fácil capturar la esencia y la forma de manifestarse de ésta es infinita; la esencia tiene su propio Universo totalmente diferente al Universo que conocemos. Hay tantos haikus como estrellas-esencia en el Universo, puede que más; lo difícil es atraparlos.
Un haijin arriesga y arriesga mucho, pues, la verdad, en este mundo tan capitalista, en este mundo en que lo superfluo hace furor, en este mundo en que la inconsciencia generalizada del daño irreparable que le estamos haciendo a la Madre Naturaleza es un hecho, en este mundo, en definitiva, tan moderno y actual, el haijin apuesta por la búsqueda de la esencia que se repite cíclicamente, la que une instante con eternidad (un camino harto difícil), arriesgándose a no ser comprendido o valorado porque la mayoría de la humanidad se está alejando de la Madre Naturaleza y ya solo un fino hilo no consciente le ata a ella: el Instinto.
aQUÍ Y aHORA!!!!
el mejor haiku
será pura esencia
lo dirá todo



No hay comentarios:
Publicar un comentario